mar 24a. Ordinario año Par (Id=621)

Primera Lectura

Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de él

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
12, 12-14.27-31a

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así es también Cristo. Porque todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo; y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.
El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos.
Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de él. Y Dios ha asignado a cada uno un lugar en la Iglesia: en primer lugar, los apóstoles; en el segundo, los profetas; en el tercero, los maestros; luego a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos profetas?, ¿o todos maestros?, ¿o hacen todos milagros?, ¿tienen todos el don de curar?, ¿tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan? Aspiren a los dones más valiosos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Gloria a ti Señor Jesús.

Salmo Responsorial

Sal 99, 2.3.4.5

Somos un pueblo y ovejas de su rebaño
Nos pópulus eius et oves páscuæ eius.
 

Alabemos a Dios todos los seres humanos; sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo.
Somos un pueblo y ovejas de su rebaño
Nos pópulus eius et oves páscuæ eius.



Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.
Somos un pueblo y ovejas de su rebaño
Nos pópulus eius et oves páscuæ eius.



Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo.
Somos un pueblo y ovejas de su rebaño
Nos pópulus eius et oves páscuæ eius.


Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.
Somos un pueblo y ovejas de su rebaño
Nos pópulus eius et oves páscuæ eius.



Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitávit plebem suam.
Aleluya.

Evangelio

Joven, yo te lo mando: Levántate

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
7, 11-17

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto,
hijo único de una viuda. La acompañaba una gran muchedumbre. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo:
"No llores".
Y acercándose al ataúd, lo tocó. Los que lo llevaban se detuvieron. Entonces, dijo:
"Joven, yo te lo mando: levántate".
Inmediatamente el muerto se levantó y comenzó a hablar; y Jesús se lo entregó a su madre. Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo:
"Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo".
La noticia del hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]